

Tramento Facial
Toxina botulínica:
Dysport® y Botox® son nombres comerciales de toxinas botulínicas tipo A, un potente paralizante muscular.
Hoy, debido a su uso cada vez más frecuente, esta sustancia ha obtenido un gran destaque en los medios de comunicación. Sin embargo, aún existen muchas dudas entre el público lego, como por ejemplo: ¿Cómo funciona? ¿Para qué sirve? ¿Perderé la expresión facial? ¿Cuánto tiempo dura? ¿Existen contra-indicaciones?
Trataremos de aclarar estas preguntas a través de este corto texto.
La toxina botulínica impide la transmisión del impulso eléctrico entre el nervio y el músculo (bloqueando la liberación de acetilcolina). Con esto, el músculo se paraliza. El uso de Botox® en el campo de la estética se debe a que las arrugas dinámicas del rostro (patas de gallo, arrugas de la frente o entre las cejas) son causadas por la contractura muscular. Por lo tanto, al ser paralizados los músculos que las producen, ¡no se formarán más arrugas! Es en estos músculos específicos que el cirujano plástico aplica el Botox®, a través de una inyección, utilizando una aguja extremamente fina.
La aplicación es rápida (cinco minutos) y poco dolorosa. La paralización muscular ocurre después de 48 horas, se mantiene por aproximadamente seis meses y no deja al paciente sin expresión facial.
El regreso de la acción muscular, y, por ende, las arrugas, ocurre debido a la reinversión del músculo. Cuando esto ocurra, la aplicación puede ser rehecha.
Entre las pocas contraindicaciones se encuentran: enfermedades neurológicas, alergia al producto, embarazo y el uso de algunos antibióticos específicos.
Por ser de aplicación rápida y proporcionar grande atenuación de arrugas dinámicas con resultados casi inmediatos, el Botox® se ha convertido en la grande sensación del momento en el campo de la estética facial.